Crisis de Pánico ¿En qué consisten?

Actualizado: 4 sept





Todos conocemos lo que es el miedo, todos lo hemos experimentado alguna vez en distintas medidas. El miedo lo podemos experimentar en situaciones tales como un asalto, ante el ataque de un animal o al dar una presentación ante muchas personas. En general, sentimos miedo ante situaciones que nos resultan amenazantes. El miedo no es otra cosa que un sistema de alerta el cual poseemos para protegernos del peligro, y en cierto modo, resulta absolutamente normal experimentarlo en este tipo de situaciones, pero sabemos que tan sólo será un malestar pasajero.


Sin embargo, cuando el miedo se eleva a tal nivel que nos impide continuar con nuestras actividades cotidianas, al punto de experimentar sensaciones desagradables en el cuerpo, podemos estar frente a lo que se denomina "Ataque de pánico" o "Crisis de pánico".


Las crisis de pánico pueden presentarse en varios trastornos, una persona con fobia social puede llegar a experimentar una crisis de pánico al enfrentarse a una situación donde pueda ser expuesto ante un grupo; una persona con problemas de dependencia de drogas podría experimentar crisis de pánico durante el consumo o producto del síndrome de abstinencia; una persona con depresión también podría experimentar una crisis de pánico. Por tanto, no es en todas las ocasiones un problema exclusivo de los Trastornos por ataque de pánico.


Así que en este artículo me dispondré a hablar de las crisis de pánico como fenómeno psicológico.


El miedo común y corriente se diferencia de los ataques de pánico en que:

- Las sensaciones de miedo pareciera que surgen de la nada y por lo general no se relacionan con situaciones amenazantes.


- Las sensaciones se experimentan de forma intensa.

- Su aparición puede ser repentina.


- La persona suele experimentar preocupación constante por la aparición de otro ataque de pánico. En términos concretos, las crisis de pánico se definen como un miedo o malestar intenso que puede aparecer de manera repentina y puede durar varios minutos. Además suele acompañarse de una serie de síntomas, tales como elevación de la frecuencia cardíaca, sensación de falta de aire o ahogo, mareos, nauseas, molestias estomacales, sequedad bucal, opresión o puntadas en el pecho, hormigueos, temblores, etc. Pero no basta con experimentar únicamente estos síntomas, además el paciente debe tener la sensación de que puede "morir" (por lo general está convencido que le dará un Infarto o cualquier otra enfermedad grave), de estar volviéndose loco, o bien, estar perdiendo el control. Si estos últimos síntomas no se encuentran presentes, debemos dudar que se trate de una crisis de pánico. Recuerda, las crisis de pánico son de origen psicológico, no biológico ni físico. Por esto, siempre es aconsejable que el paciente pueda revisar algunos aspectos médicos para chequear posibles condiciones de salud que puedan estar provocando sensaciones similares a las crisis de pánico.


Por otra parte, es importante repetir que una persona puede experimentar una crisis de pánico, sin embargo, nunca desarrollar un trastorno por ataque de pánico. En el caso de las personas con trastorno de ataque de pánico, esto es, que han experimentado esta sensación en más de una ocasión pueden presentar desánimo y/o vergüenza por mostrarse débiles ante los demás o por no poder cumplir con actividades normales y cotidianas, como salir de compras. Una persona con trastorno por ataque pánico que ha mantenido por un periodo largo de tiempo esta situación, sin buscar ayuda, podría llegar a desarrollar una depresión.


Por último, mencionar que el trastorno por ataque de pánico, suele comenzar en la parte final de la adolescencia o al principio de la vida adulta y son las mujeres quienes presentan una mayor prevalencia de este trastorno.


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