¿Te enojas con frecuencia o con demasiada intensidad? Tal vez estés sufriendo de "Enojo Patológico"

Actualizado: 3 sept


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Enojo Patológico

Enojarse o estar molesto por alguna situación es algo común como cualquier otra emoción que solemos sentir. Experimentar enojo, de hecho, es tan natural como sentir miedo, alegría o tristeza. Forma parte de nuestra experiencia humana. Por tanto, como hemos explicado en otro de nuestros artículos, sentir rabia y expresar enojo no es un problema, es más, en ocasiones es necesario, puesto que será, en algunos casos, una reacción funcional, ya que el enojo tiene como principal función: Establecer límites. Por tanto, no será asunto de esta exposición determinar si el enojo es algo bueno o malo. El enojo simplemente es una emoción que cumple un rol en nuestras vidas y en nuestras relaciones con los demás.


Sin embargo, ¿Qué pasa cuando el enojo es expresado de manera inadecuada, agresiva o violenta? o ¿Cuándo dicho enojo es demasiado intenso o excesivamente frecuente? pues bien, he ahí dónde radica el problema. Me gustaría tratar de explicar cuál es el camino cognitivo, esto es, la ruta de pensamiento que hay detrás de las personas que tienen problemas con la expresión del enojo.


En consulta, es común recibir pacientes que señalan tener dificultades para controlar esta emoción. No obstante, suelen responsabilizar sus explosiones de ira o su irritación constante a elementos a externos, los cuales pueden ser situaciones o personas. Por ejemplo, "Me enojo porque ninguno de mis hijos obedece lo que les pido", "Cada vez que pido algo, nunca se hace como lo solicito", "Yo no era así antes, pero esto empezó (la irritabilidad excesiva) cuando empezaron los problemas económicos y los problemas con mis hijos". Por otra parte, el paciente suele sentirse incomprendido y con una sensación de frustración, y expresar cosas como las siguientes: "Siento que el resto no me entiende", "No soy una mala persona, me esfuerzo, pero pareciera que nadie valora lo que hago por ellos. Sólo se centran en qué soy muy iracundo", "A veces pienso que ellos son quienes están equivocados". Ambos tipos de expresiones, reflejan solo una cosa, el paciente no es consciente de su problema y le cuesta asumir que el enojo desmedido es, en gran parte, su responsabilidad y no la de otros.


Al enojo desmedido le llamaremos Enojo Patológico. Pero ¿Cómo podemos saber si sufrimos de este tipo de problema? Podemos decir que una persona sufre de enojo patológico a través de la presencia de tres criterios: duración, frecuencia e intensidad. veamos algunos ejemplos. Cristián, suele ser poco irritable en general, todo marcha bien mientras no entre en discusiones o discrepancias con su entorno, pero cada vez que tiene algún altercado con alguien cercano, suele molestarse y si bien su enojo no es intenso, tiene serias dificultades para deshacerse de dicho enojo, y puede presentar una actitud hostil durante días. Cristián, cumple uno de los criterios para pensar en enojo patológico: La duración de su enfado. Julian, suele ser alguien sociable, divertido y muy conversador, sin embargo, en su entorno es conocido por ser "polvorita" o como se conoce en otros lugares como "cascarrabias". Es común verlo irritado, quejándose por distintas situaciones, algunas de ellas situaciones cotidianas, como un vehículo que lo adelanta en la calle o un compañero que le pide algún trabajo de último minuto. Si bien su enojo o molestia no es especialmente intensa, sí se presenta de manera reiterada, por lo general de manera diaria, esto hace que su forma de expresarse tienda a sonar agresiva y varias personas de su alrededor le han hecho notar su inadecuada forma de decir o solicitar las cosas, Julián cumple el criterio de Frecuencia. Pablo, es una persona noble, trabajador, muy esforzado y de buena voluntad para ayudar a otros. Algunas cosas le molestan, y las manifiesta, pero no pasa de ser un enfado más. Puede pasar mucho tiempo en este estado, sin más. Sin embargo, cuando se siente estresado, se presentan dificultades de distinto tipo, está algo cansado, y se suman ciertas diferencias con otros, su reacción tiende a ser desproporcionada, alza la voz, por momentos grita, y cuando la discusión se ha vuelto muy acalorada ha llegado a romper objetos de su alrededor producto de la rabia. En ocasiones, hasta a agredido físicamente a su contraparte. Si bien, esta reacción no es frecuente, el grado que alcanza su enojo es realmente exagerado. Pablo cumple el criterio de Intensidad. A través de estos ejemplos podemos ver que el Enojo Patológico no es algo exclusivo de quienes explotan en ira, también lo padecen personas que se enojan de manera frecuente o que se demoran demasiado en recuperarse de este. Cabe mencionar, que algunas personas podrían cumplir con todos los criterios a la vez.


Pero ¿Cuáles son las creencias que están a la base de quienes se enfadan patológicamente? Veamos ahora la ruta del pensamiento que siguen las personas con este problema.


Según Juan Sevillá y Carmen Pastor, autores del libro "Domando al dragón" que trata sobre el enfado patológico, la "deberización" sería una pieza fundamental en el enojo excesivo. Esto quiere decir, que la persona establece de manera rígida e inflexible como "deberían" ser las cosas. Esto es, la persona ya ha determinado como las cosas deben darse, como deben hacerse o cómo deben ser. En otras palabras, ya ha determinado una escala moral, entre lo que está bien o lo que está mal. Esta clasificación entre lo moralmente correcto o incorrecto, puede utilizarse en temas de gran importancia, tales como "Las parejas deben ser siempre fieles" hasta en asuntos domésticos y rutinarios como que "las toallas deben colgarse de cierta manera y en cierto lugar". Por tanto, cualquier diferencia o desencuentro, podría desencadenar el enojo de la persona por considerarlo un ataque directo a su rígida postura inicial de como "deberían" hacerse las cosas.


Un segundo elemento presente en el enfado patológico es una exagerada percepción de la injusticia. Los pacientes que llegan a consulta, suelen relatar hechos en los cuales han considerado injusta alguna situación o una determinada conducta: "Trabajo todo el día, me rompo el lomo trabajando y nadie mueve un dedo en la casa para mantener el orden", "Llevaba cerca de 2 horas en la fila y el guardia dejó que una mujer joven embarazada pasara antes que yo. Es un mujer joven, podía aguantar. No es justo", "Todos me atacan y me culpan, no consideran que yo me esfuerzo para que no les falte nada, no tienen derecho a tratarme así". Estas y otras expresiones suelen ser comunes en personas con problemas para controlar el enfado. Algunos temas estrellas podrían ser la política, la religión, los deportes. Algunas situaciones podrían ser conducir en la ciudad o discusiones de pareja o con los hijos. En todas estas circunstancias la persona vería actitudes o hechos de gran injusticia.


Un tercer y último elemento, es la tendencia a etiquetar de manera generalizada situaciones o personas, esto es, de un hecho particular la persona podría determinar una calificación general de una situación o persona. Por ejemplo, ante un pequeño error de alguien, quien padece de enojo patológico, podría concluir que fulanito de tal es un "imbécil" . Algunas personas pueden utilizar en su mente calificativos similares, como "estúpido", "tonto" "inútil", etc., o bien, expresarlas verbalmente. Otros en cambio, podrían hacer lo mismo pero con calificativos de mayor calibre, los cuales incluirían garabatos y groserías.


Cómo podrás notar enojarse de manera desmedida es un problema, que muchas veces tenemos un tanto normalizado, pero que genera graves dificultades en las relaciones con otros, en la sana convivencia y en los ambientes en los cuales la persona se mueve.


Tratar este problema es importante, puesto que personas con enfado patológico no sólo pueden experimentar dificultades como las antes mencionadas, sino también pueden acompañar sus problemas de enojo con cuadros depresivos, problemas de pareja y abuso de alcohol. Y ¿Te sientes identificado con esta descripción? o ¿Conoces a alguien que tal vez sufra este problema? Una forma de ayudarlo, es dejar de normalizar los enojos frecuentes, intensos o demasiado duraderos. Otra, es hablar con la persona y animarla a pedir ayuda. Aunque requerirá mucho esfuerzo y compromiso de parte de la persona, es importante saber que toda conducta o emoción es susceptible a ser modificada. Y mejorar mis relaciones, es posible si nos lo proponemos.












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